domingo, 30 de agosto de 2015

Después del traslado desde recreo al predio de avda. Freyre aumento en seis años, la matrícula casi un 25 %.Fuente diario EL LITORAL.

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El Liceo Militar General Manuel Belgrano asume nuevos desafíos en su misión educativa de formar alumnos. Y ha crecido sostenidamente en número de alumnos inscriptos, después del traslado de Recreo -en 2009- al ex Regimiento 12 de Infantería: de 2010 a 2015, la matrícula de todos los niveles creció casi un 25 % (652 alumnos hubo en 2010, y 806 este año), según datos de la propia institución.
“Se incrementó mucho la matrícula en el nivel inicial y primario. En el primario, de una sola división hoy hay tres, de todas las aulas y grados. También hay una jornada extendida para 1º y 2º grado, hasta las 13.30. En el inicial, se duplicó el número de salas: hay dos salas de tres, tres de cuatro y tres salas de cinco años”, contó a El Litoral el Prof. Fabián Gutiérrez, secretario de la institución, que tiene como director al Cnel. Norberto P. Zárate, y como subdirector al Tte. Cnel. Juan S. Vilarullo.
Secundario

En el nivel secundario (cadetes) hay muchos chicos de la ciudad, pero también de la Costa y de otras zonas aledañas. “Ahora estamos tratando de volver al interior, para que la gente tenga en cuenta al Liceo como una propuesta educativa. Desde el interior provincial todavía hay gente que desconoce que el liceo sigue funcionando, porque no sabe que nos mudamos”, agregó Gutiérrez.

Se dividió la modalidad de residencia: ahora para los chicos del secundario hay un régimen semi-interno y otro interno. En el semi-interno, los alumnos llegan a las 7 de la mañana y se retiran a las 16.30 ó 18.30, dependiendo si tienen talleres (deportivos en muchas disciplinas, artísticos, intelectuales o de recreación, clases de apoyo escolar, hasta huertas), de lunes a jueves.

En el régimen de internos (antes “pupilos”), los chicos entran los domingos a la noche, y se retiran los viernes al mediodía. Están toda la semana, reciben alojamiento, alimentación, clases con una completa carga curricular, educación física y disponen de guardias médicas quienes lo necesiten. Un solo día de la semana tienen instrucción militar. Los fines de semana vuelven a sus hogares.

Los “pupilos” tienen su moderno albergue en el edificio de alojamiento. Por cada piso hay una serie de habitaciones adecuadas para los internos de los distintos años, sanitarios en óptimas condiciones y demás comodidades.
Desafíos y proyecciones

Ya la pileta se terminó, y ahora los chicos de primaria y secundaria tienen natación como parte de la currícula de Educación Física. Se hicieron nuevas obras de remodelación”, agregó Gutiérrez.

Pero el desafío del Liceo es captar el interés de padres y alumnos del interior provincial. “Nuestro objetivo es volver a instalar la idea de que el Liceo existe y es un punto para que la gente del interior piense en la ciudad capital, para que sus hijos puedan continuar luego estudios universitarios, sea pública o privada, o hacer la carrera militar”.

“Cuesta el desarraigo. Pero el Liceo ofrece la posibilidad de que los chicos del interior de a poco vayan preparándose durante su formación escolar para seguir estudios superiores, ambientándose con la vida universitaria y con el ritmo de la ciudad”, cerró el secretario.



viernes, 28 de agosto de 2015

Proyecto Jerárquico para la Gendarmería Nacional Argentina.







Artículo publicado bajo la protección del Art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que estipula: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Declaración Universal de los Derechos Humanos; Asamblea General de la ONU el 10.12.1948"

EL PARENTESCO UNIVERSAL.








No hace falta saber nada de genealogía, para ser consciente de que nuestros antepasados aumentan en progresión geométrica. Es decir, que el número de ascendientes se multiplica por dos en cada generación anterior: dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, etc. Así, una persona de hoy puede tener en la 15ª generación de sus antepasados, que es la que corresponde a la primera mitad del siglo XVI, un total de 32.768 antepasados, y en la 32ª, la correspondiente al siglo IX -coetánea del emperador Carlomagno- los antepasados alcanzarán la cifra astronómica de 4.294.967.296.


Naturalmente, la imposibilidad de que en dicha época existiera en el mundo una cifra total de habitantes como la que, de los antepasados, nos da la aritmética, nos revela uno de los principios de toda genealogía ascendente, que es el de que, a lo largo de las generaciones, los antepasados comienzan a repetirse. Y este proceso es mucho más corriente en las familias de las clases superiores que en las inferiores, o en las de las regiones aisladas o mal comunicadas (islas o valles) donde abundan los matrimonios endogámicos, es decir los contraídos entre parientes, que en las ciudades o en las sociedades más abiertas. Algunos estudios realizados a este respecto han comprobado que en poblaciones mal comunicadas de trescientos a quinientos habitantes, después de seis generaciones, todos los habitantes son parientes dentro del tercer grado de consanguinidad.

En Japón, por ejemplo, se llevan celebrando durante siglos matrimonios entre primos hermanos y en el sur de la India, más de la tercera parte de los matrimonios entre los sudras de Andhra Pradesh se efectúa entre primos hermanos. En el grupo de los hadanitas de Israel la tasa de matrimonio entre primos hermanos es del 56%. No hacemos hincapié en el mismo aspecto dentro de las familias reales, porque es evidente, sin que tengamos que recordar -porque no es significativo- el matrimonio entre hermanos propio de los faraones egipcios y de los Incas del Perú. Con todo, son muchos más los parientes que contraen matrimonio ignorando su parentesco, ya que en nuestras actuales sociedades, salvo que el apellido de los cónyuges sea el mismo -y no muy común- el parentesco se ignora por encima del quinto grado civil.

Esta realidad justifica el que DURYE nos cuente que en Francia existen buscadores profesionales de herederos. Cuando una persona de fortuna elevada muere sin testamento y sin herederos cercanos, existen profesionales que se dedican, mediante el uso de sus archivos de contenido genealógico, a buscar al pariente más próximo, que ignora estas circunstancias y negocian con él la información a cambio de un porcentaje importante de la herencia. Vemos pues, otra utilidad más, ésta bien prosaica, de la genealogía.
Naturalmente la genealogía no se ha propuesto en ningún caso establecer la ascendencia total de nadie, por razones de imposibilidad material, ya que no existen datos genealógicos que lo hagan posible. Pero si esto fuera factible podríamos comprobar que todos los seres humanos estamos emparentados, al menos, en un grado de primos quincuagésimos -según cálculo del científico Guy MURCHIE- es decir, que los árboles genealógicos de todos los hombres, cualesquiera sean sus razas y su origen geográfico, deben unirse por alguna rama antes de las cincuenta generaciones de antepasados, pues lo único que hace falta para que esto ocurra es una sola persona. Un solo contacto genético indirecto entre África y Asia en mil años puede hacer parientes a africanos y chinos y, para que esto ocurra, no hace falta que ningún africano haya viajado nunca a China, sino que pueblos intermedios, de carácter nómada, sirvan de intermediarios.

FORST DE BATTAGLIA, el gran estudioso de la genealogía científica, afirmaba en 1949 con respecto a Carlomagno, que el profesor BRANDENBURG, que consagró una obra a su descendencia, muy incompleta e hipercrítica, calculó el número de ésta, en tiempos del Emperador Barbarroja, en 984 personas. Forst decía que estos descendientes se habrían convertido el año 1500 en unos 200.000 y en la actualidad llegarían a 20 millones, sugiriendo que en cien años más todos los europeos tendrían la sangre de Carlomagno. Concluía con el ejemplo de que en Suiza, cualquier burgués con antepasados conocidos hasta los 256 ó 512 cuarteles, tiene forzosamente entre ellos algún descendiente de Carlomagno.

Clases y grados del parentesco


Según nuestro diccionario, parentesco es el género de relación permanente que existe entre dos o más personas en virtud de la sangre o del origen o de un acto reconocido por la ley.


Este parentesco puede ser, por tanto, natural, cuando se funda en vínculos de sangre, o legal, cuando su razón de ser es consecuencia de un acto establecido por la ley.

El parentesco natural o biológico es llamado parentesco de consanguinidad, y puede ser además de varias clases:

- Parentesco de agnación: cuando el vínculo que existe entre dos parientes descendientes del mismo tronco, viene exclusivamente por línea de varón.

- Parentesco de cognación: cuando ese vínculo viene por línea de mujer.
- Parentesco legítimo: el que se origina entre consanguíneos mediante vínculos matrimoniales.

- Parentesco ilegítimo: el que se mantiene con los consanguíneos a través de uniones ilícitas.

El parentesco legal lo puede ser de afinidad que es el que se produce entre el cónyuge y sus parientes con el otro cónyuge y los suyos. Es decir, lo que en el lenguaje social es denominado como parentesco político. También entran dentro de este parentesco legal, el parentesco espiritual, que es el que se instituye entre padrino y ahijado, por la administración de los sacramentos de bautismo y confirmación; y el parentesco civil, que se origina por la adopción.

Existe también el parentesco de cuasi afinidad, que es aquel producido por un matrimonio rato, no consumado.

Es interesante hacer aquí hincapié en dos errores muy comunes.

El primero consiste en no diferenciar, entre los hijos extramatrimoniales, a los hijos naturales y a los bastardos. Los primeros son los hijos de aquellas personas que en el momento de su concepción, aunque no estaban casadas entre sí, eran libres para hacerla, es decir, eran solteros. Estos hijos -los naturales- podían ser reconocidos y legitimados por sus padres y llevar sus apellidos. Los segundos -los hijos bastardos o ilegítimos- eran aquellos cuyos padres, en el momento de su concepción, no eran libres para contraer matrimonio entre sí, ya sea por estar casados con otras personas -los hijos adulterinos-, ya sea por haber recibido las órdenes sagradas -los hijos sacrílegos- o por ser parientes en grado prohibido -los hijos incestuosos.

El segundo error, que tanto se advierte actualmente, consiste en denominar como hermanastros a los que son en realidad medio hermanos, es decir a aquellos hermanos que sólo tienen en común a uno de sus progenitores. Los hermanastros son, sin embargo, los hijos de uno de los cónyuges respecto a los hijos del otro, es decir, que no tienen ningún parentesco de consanguinidad sino de afinidad. O dicho de otro modo: los hermanastros pueden contraer matrimonio entre sí.

Llamamos línea recta a la serie de personas que proceden de un mismo tronco, unas de otras (bisabuelo, abuelo, padre, hijo, nieto, etc.); o colateral u oblicua, si, aunque vienen del mismo tronco, no descienden unas de otras, es decir, la línea que forma un individuo con su hermano o su tío y sus descendientes.

Llamamos GRADO a la distancia que existe entre dos parientes en su árbol genealógico común. Este cómputo de los grados puede ser civil o canónico. En el derecho civil español el grado de parentesco se computa contando el número de individuos que separan a una persona de otra, pero sin contar a aquella de la que se parte. Es decir:

1.° de consanguinidad: el resultante entre padres e hijos.

2.° de consanguinidad: el existente entre abuelo y nieto.

3.° de consanguinidad: el que hay entre bisabuelo y bisnieto.

4.° de consanguinidad: el que se da entre tatarabuelo y tataranieto, etc. etc.

Igualmente de manera colateral:

2.° de consanguinidad: el existente entre hermanos.

3.° de consanguinidad: el que hay entre tíos y sobrinos carnales.

4.° de consanguinidad: el que se da entre primos hermanos y con los hermanos de los abuelos.

5.° de consanguinidad el existente entre una persona con los hermanos de sus bisabuelos; los hijos de sus tíos abuelos y los hijos de sus primos carnales.

Dentro de la investigación histórica, es muy importante conocer los GRADOS CANÓNICOS de parentesco colateral, pues éstos son los continuamente citados en la documentación parroquial, especialmente en las dispensas matrimoniales de consanguinidad.

Se computan subiendo hasta el tronco común y sin contar la generación de la que se parte pero, al contrario que en el cómputo civil, sin seguir la cuenta por la línea descendente. Es decir:

1.° de consanguinidad: el resultante entre padres e hijos y entre hermanos.

2.° de consanguinidad: el existente entre primos hermanos.

3.° de consanguinidad: el que hay entre primos, nietos de hermanos.

4.° de consanguinidad: el que se da entre primos, bisnietos de hermanos.

Cuando los parientes están en distinta generación los parentescos se definen con las respectivas distancias al trono común. Es decir:

1.° con 2.°, entre tío y sobrino carnal.

2.° con 3.°, entre tío y nieto de su hermano, etc. etc.

Cuando, especialmente en los expedientes de dispensa matrimonial, se comprueba la existencia de varios vínculos de consanguinidad, también se puede decir: segundo grado de consanguinidad por un lado y tercero por otro. O bien: segundo grado de consanguinidad por un lado; tercero doble por otro; y segundo con tercero por otro.

Aunque en el lenguaje común podamos decir que nuestros reyes son primos terceros, pues son hijos de dos primos segundos (Pablo de Grecia y don Juan) y nietos de dos primeros hermanos (Sofía y Victoria Eugenia), su parentesco civil es el de 8.° grado, que se cuenta partiendo de don Juan (1), doña Victoria Eugenia (2), Beatriz (3), reina Victoria (4), princesa Victoria (5), princesa Sofía (6), Rey Pablo (7) y reina Sofía (8).

Es decir, nuestros reyes están unidos por un parentesco de consanguinidad de 8° grado civil.

El cómputo canónico resulta de contar las generaciones que separan a los contrayentes de su antepasado común más próximo. En el ejemplo indicado, la ascendencia de los reyes se une en la cuarta generación (la reina Victoria de Inglaterra) por la ascendencia del conde de Barcelona y la del rey Pablo; mientras que por la de la reina Federica, las generaciones son cinco.

Desde el punto de vista canónico, por tanto, los reyes están unidos en un 4.° grado de consanguinidad, por el lado del rey Pablo, y en un 4.° con 5.°, por el lado de la reina Federica.

Nomenclatura familiar


A continuación se relacionan los términos más comunes empleados en las relaciones familiares y de parentesco.

Abuelo, la (del lat. vulg. aviŏlus). Respecto de una persona, padre o madre de su padre o de su madre.

Bastardo. Hijo bastardo (hijo nacido de una unión no matrimonial. Hijo de padres que no podían contraer matrimonio al tiempo de la concepción ni al del nacimiento. Hijo ilegítimo de padre conocido).

Bisabuelo, la (de bis- y abuelo). Respecto de una persona, el padre o la madre de su abuelo o de su abuela.
Bisnieto, ta (de bis- y nieto). Respecto de una persona, hijo o hija de su nieto o de su nieta.

Chozno, na (de origen incierto). Nieto en cuarta generación, hijo del tataranieto.

Concuñado, da (de con- y cuñado). Cónyuge de una persona respecto del cónyuge de otra persona hermana de aquella. Hermano o hermana de una de dos personas unidas en matrimonio respecto de las hermanas o hermanos de la otra.

Consanguíneo, a (del lat. consanguinĕus). Dicho de una persona: Que tiene parentesco de consanguinidad con otra. Dicho de hermanos: Que no lo son de doble vínculo, sino de padre solamente.

Consorte (del lat. consors, -ortis, participante). Marido respecto de la mujer, y mujer respecto del marido.

Consuegro, gra (del lat. consŏcer, -ĕri). Padre o madre de una de dos personas unidas en matrimonio, respecto del padre o madre de la otra.

Cónyuge (del lat. coniux, -ŭgis). Consorte (marido y mujer respectivamente).

Cuñado, da (del lat. cognātus). Hermano del cónyuge. Cónyuge del hermano. Concuñado (cónyuge de alguien respecto del cónyuge de otra persona hermana de aquel). Pariente por afinidad, en cualquier grado.

Deudo, da (del lat. debĭtus, debido). Pariente (ascendiente, descendiente o colateral de su familia).

Esposo, sa (del lat. sponsus). Persona casada. Persona que ha celebrado esponsales.

Espurio, ria (del lat. spurĭus). Bastardo.

Expósito, ta (del lat. exposĭtus, expuesto). Dicho de un recién nacido: Abandonado o expuesto, o confiado a un establecimiento benéfico.

Expuesto, ta. Expósito.

Familia (del lat. familĭa). Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. Hijos o descendencia.

Familiar (del lat. familiāris). Deudo o pariente de una persona, y especialmente el que forma parte de su familia.

Filiación (del lat. filiatĭo, -ōnis). Procedencia de los hijos respecto a los padres.

Hermanastro, tra (del despect. de hermano). Hijo de uno de los dos consortes con respecto al hijo del otro. Medio hermano.

Hermano, na (del lat. [frater] germānus, hermano carnal). Persona que con respecto a otra tiene el mismo padre y la misma madre, o solamente el mismo padre o la misma madre. Tratamiento que mutuamente se dan los cuñados.

Hermano bastardo, da. Hermano nacido fuera de matrimonio, respecto de los hijos legítimos del mismo padre.

Hermano carnal. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre y la misma madre.

Hermano consanguíneo, a. Hermano de padre.

Hermano de leche. Hijo de una nodriza respecto del ajeno que esta crió, y viceversa.

Hermano de madre. Persona que respecto de otra tiene la misma madre, pero no el mismo padre.

Hermano de padre. Persona que respecto de otra tiene el mismo padre, pero no la misma madre.

Hermano uterino, na. Hermano de madre.

Hijastro, tra (del lat. filiaster, filiastra). Hijo o hija de uno solo de los cónyuges, respecto del otro.

Hijo, ja (del lat. filĭus). Persona respecto de su padre o de su madre.

Hijo adoptivo, va. Hijo que resulta de una adopción.

Hijo bastardo, da. Hijo nacido de una unión no matrimonial. Hijo de padres que no podían contraer matrimonio al tiempo de la concepción ni al del nacimiento. Hijo ilegítimo de padre conocido.

Hijo de bendición. Hijo de legítimo matrimonio.

Hijo de la cuna. Expósito.

Hijo de leche. Persona respecto de su nodriza.

Hijo espurio, ria. Hijo bastardo. Hijo ilegítimo de padre desconocido.

Hijo habido, da, en buena guerra. Hijo habido fuera del matrimonio.

Hijo ilegítimo, ma. Hijo de padre y madre no unidos entre sí por matrimonio.

Hijo incestuoso, sa. Hijo habido por incesto.

Hijo legitimado, da. Hijo natural que se equipara en todo al legítimo por subsiguiente matrimonio de los padres o parcialmente por concesión real.

Hijo legítimo, ma. Hijo nacido de legítimo matrimonio.

Hijo mancillado, da. Hijo espurio (hijo bastardo. Hijo ilegítimo de padre desconocido).

Hijo natural. Hijo habido de mujer soltera y padre libre, que podían casarse al tiempo de tenerlo. Corrientemente se toma por hijo ilegítimo.

Hijo reconocido, da. Hijo natural a quien padre o madre, o ambos a la vez, reconocen en forma legal.

Hijo sacrílego, ga. Hijo procreado con quebrantamiento del voto de castidad.

Madrastra (del despect. de madre). Mujer del padre respecto de los hijos llevados por este al matrimonio.

Madre (del lat. mater, -tris). Hembra que ha parido. Hembra respecto de su hijo o hijos.

Madre de leche. Ama (mujer que cría una criatura ajena).

Madre política. Suegra (madre del marido respecto de la mujer, o de la mujer respecto del marido).

Madrina (del lat. matrīna, de mater, -tris, madre). Mujer que tiene, presenta o asiste a otra persona al recibir esta el sacramento del bautismo, de la confirmación, del matrimonio, o del orden, o al profesar, si se trata de una religiosa.

Marido (del lat. marītus). Hombre casado, con respecto a su mujer.

Matrimonio (del lat. matrimonĭum). Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.

Matrimonio civil. El que se contrae según la ley civil, sin intervención del párroco.

Matrimonio clandestino. El que se celebraba sin la presencia del propio párroco y sin testigos.

Matrimonio de conciencia. El que por motivos graves se celebra y tiene en secreto con autorización del ordinario.

Matrimonio de la mano izquierda. (Porque en la ceremonia nupcial el esposo daba a la esposa la mano izquierda). El contraído entre un príncipe y una mujer de linaje inferior, o viceversa, en el cual cada cónyuge conservaba su condición anterior.

Matrimonio in artículo mortis, o Matrimonio in extremis. El que se efectúa cuando uno de los contrayentes está en peligro de muerte o próximo a ella.

Matrimonio morganático. Matrimonio de la mano izquierda.

Matrimonio por sorpresa. El que se celebraba expresando su consentimiento los contrayentes ante testigos aptos y un sacerdote con jurisdicción, pero no requerido para ello. Siguió siendo válido, aunque nunca lícito, hasta principios del siglo XX.

Matrimonio rato. El celebrado legítima y solemnemente que no ha llegado aún a consumarse.

Medio, dia hermano, na. Persona, con respecto a otra, que solo tiene en común con ella uno de los padres.

Mujer (del lat. mulĭer, -ēris). Mujer casada, con relación al marido.

Nieto, ta. (de nieta, este del lat. vulg. nepta, y este del lat. neptis). Respecto de una persona, hijo de su hijo. Descendiente de una línea en las terceras, cuartas y demás generaciones.

Nuera (del lat. nurus, con cruce de suegra en las vocales). Respecto de una persona, mujer de su hijo.

Padrastro (del lat. vulg. patraster, -tri; despect. de pater, padre). Marido de la madre, respecto de los hijos habidos antes por ella.

Padre (del lat. pater, -tris). Varón o macho que ha engendrado. Varón o macho, respecto de sus hijos.

Padre de pila. Padrino en el bautismo.

Padre político. Suegro (padre del marido respecto de la mujer, o de la mujer respecto del marido).

Padrino (del lat. patrīnus, de pater, patris). Hombre que tiene, presenta o asiste a otra persona que recibe el sacramento del bautismo, de la confirmación, del matrimonio o del orden si es varón, o que profesa, si se trata de una religiosa.

Parentesco. Vínculo por consanguinidad, afinidad, adopción, matrimonio u otra relación estable de afectividad análoga a esta.

Pariente, ta (del lat. parens, -entis, madre o padre y en época tardía, pariente). Respecto de una persona, se dice de cada uno de los ascendientes, descendientes y colaterales de su misma familia, ya sea por consanguinidad o afinidad.

Política. Denota parentesco por afinidad. Padre político (suegro) Hermano político (cuñado) Hijo político (yerno) Hija política (nuera).

Primo, ma (del lat. primus). Respecto de una persona, hijo o hija de su tío o tía.

Primo cormano, na. Primo hermano.

Primo hermano, na. Respecto de una persona, hijo o hija de tíos carnales.

Primo segundo, da. Respecto de una persona, hijo o hija de tíos segundos.

Putativo, va (del lat. putatīvus). Reputado o tenido por padre, hermano, etc., no siéndolo.

Rebisnieto, ta. Tataranieto.

Sobrino, na (del lat. sobrīnus). Respecto de una persona, hijo o hija de su hermano o hermana. Respecto de una persona, hijo o hija de su primo o prima. Sobrino carnal.

Sobrino carnal. Sobrino. Hijo o hija del hermano o hermana.

Sobrino segundo, da; sobrino tercero, ra, etc. Respecto de una persona, hijo o hija de su primo o prima según el grado de parentesco.

Suegra (del lat. socer, -ĕri). Madre del marido respecto de la mujer; o de la mujer respecto del marido.

Suegro (Del lat. socer, -ĕri). Padre del marido respecto de la mujer; o de la mujer respecto del marido.

Tatarabuelo, la (forma analógica de tataranieto). Tercer abuelo.

Tataranieto, ta. (de tras y el ant. trasnieto). Tercer nieto, el cual tiene el cuarto grado de consanguinidad en la línea recta descendente. Rebisniento.

Tío. (del lat. thius). Hermano o hermana del padre o de la madre. Tío carnal. Respecto de una persona, hermano o hermana de su padre o madre. Respecto de una persona, primo o prima de su padre o madre.

Tío abuelo, la (del lat. vulg. aviŏlus). Respecto de una persona, padre o madre de su padre o de su madre.

Tío segundo, da; tío tercero, ra, etc. Respecto de una persona, primo o prima de su padre o madre, según el grado de parentesco.

Yerno (del lat. gener, genĕri). Respecto de una persona, marido de su hija.
Bibliografía empleada

- Salazar y Acha, Jaime de, Manual de Genealogía Española, Madrid, 2006.