miércoles, 14 de septiembre de 2016

BATALLA DE SANCALA, CUANDO LAS HUESTES DEL FEDERAL GENERAL ANGEL PACHECO DEGOLLARON, DE SORPRESA, A LAS DEL GENERAL UNITARIO VILELA QUE ACAMPABAN EN EL "POTRERO LOS ROQUÉ".




BATALLA DE SANCALA, CUANDO LAS HUESTES DEL FEDERAL GENERAL ANGEL PACHECO DEGOLLARON, DE SORPRESA, A LAS DEL GENERAL UNITARIO VILELA QUE ACAMPABAN EN EL "POTRERO LOS ROQUÉ".

Después del fracaso de la campaña de Juan Lavalle en la invasión de Buenos Aires, éste se trasladó a Santa Fe, y desde allí retrocedió hacia la provincia de Córdoba. Pero una desinteligencia con las fuerzas de Gregorio Aráoz de Lamadrid causó una terrible derrota de Lavalle en la batalla de Quebracho Herrado.

No considerándose suficientemente fuertes en Córdoba, ambos generales acordaron retirarse hacia las provincias del norte, seguras para el bando unitario. Y enviaron a dos columnas secundarias a capturar otras provincias: una de 700 hombres, al mando de Mariano Acha, fracasaría en dominar la provincia de Santiago del Estero.

La segunda columna fue puesta al mando del coronel José María Vilela; eran los mejores hombres de Lavalle, y su misión era apoyar las revoluciones unitarias que debían estallar en las provincias de San Luis y en Mendoza. 

Dirigiéndose al Valle de Traslasierra, fueron alcanzados en el pueblo indígena de Sancala (cerca de San Carlos Minas, provincia de Córdoba) por la división de caballería enviada en su persecución, al mando del general Ángel Pacheco.

Vilela, demasiado confiado, había atrincherado a todos sus hombres en un corral de piedra muy grande y con altas paredes, los dejó pernoctar sin la vigilancia de una guardia efectiva.

Pacheco llegó allí de noche; como llevaba menos fuerzas que su enemigo, decidió confiar la victoria a la sorpresa: atacó con su caballería en columna, a medianoche, y a través de la única puerta de entrada al corral. La matanza fue terrible, y se perdieron la mayor parte de los soldados de Vilela.

El propio Vilela debió huir a través del desierto hasta Catamarca; lucharía en la batalla de Famaillá, última derrota de Lavalle, y sería fusilado en Metán, junto con el gobernador tucumano Marco Avellaneda. 

Pacheco organizó un poderoso ejército, con el que hizo una nueva campaña a Cuyo. En septiembre de ese año destrozaría las fuerzas de Lamadrid en la batalla de Rodeo del Medio, última de las fuerzas de la Coalición del Norte, asegurando el dominio absoluto del partido federal por otros diez años. 

El último actor de la batalla que cabe mencionar es el propio pueblo de Sancala. Sus habitantes, impresionados con la sangrienta batalla y con su cementerio repleto de cadáveres de muertos en ella, además de muchos restos humanos que permanecieron insepultos, se trasladaron en los años siguientes a un lugar cercano, el actual pueblo de San Carlos, o San Carlos Minas, a corta distancia de allí. El lugar de Sancala quedó desierto desde entonces. Juan Roqué se exilió en Chile.



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