martes, 29 de noviembre de 2016

LA JURISDICCIÓN EN LA ACTUAL SITUACIÓN DE LA IGLESIA (Por Fernando Roqué).




Pues bien, dado que esta cuestión no deja de ser una piedra de tropiezo para no pocos fieles ligados a la Tradición, sembrando en ellos una duda que parece insoluble con respecto a quiénes son en esta hora de tinieblas los verdaderos pastores, de los cuales podemos esperar con absoluta confianza Sacramentos válidos y perfectamente lícitos, no sólo para el necesario sostenimiento de nuestra connatural debilidad, sino también para el crecimiento de la vida divina en nuestra propia vida, se me ocurre transcribir aquí -pidiendo disculpas por citarme-algunos párrafos de mi artículo referido, con lo que no pretendo agregar nada nuevo a lo dicho con claridad en el trabajo que encabeza esta Entrada, sino más bien sumar mi modesto voto a sus afirmaciones. 

Y bien, en el referido escrito, decía: 

Y siguiendo con la descripción de lo que podríamos llamar ‘frente de la ortodoxia católica’, decíamos unos párrafos antes que otro sector que es dable identificar en el mismo, está constituido por los que rechazan ‘ab initio’ toda legitimidad a la iglesia conciliar, la que nace justamente con el herético e írrito Concilio Vaticano II, y por lo mismo juzgan a los “papas” fungentes desde Roncalli-Juan XXIII hasta Bergoglio-Francisco como falsos pastores. Aquéllos, conocidos como ‘sedevacantistas’, por definición se ubican en las antípodas no sólo de los que de buena gana aceptan la nueva religión instaurada en Roma desde el Vaticano II, sino también de los lefebvristas, o grupos autodenominados de la ‘resistencia tradicionalista’. Más aún, en la medida en que estos últimos dan curso con su ‘dialéctica hegeliana’ a la erosión del frente antimodernista DESDE SU SENO MISMO, se constituyen automáticamente en el enemigo más de temer para la causa de la verdadera fe, y por lo mismo de los propios ‘militantes’ de esta posición. 

Con todo, los variados grupos que conforman este último sector, contrariamente a la unidad que podría esperarse en virtud de identificarse también como ‘el resto fiel’ -expresión paulina de fuerte reminiscencia con referencia a TIEMPOS DE PERSECUCIÓN Y DESOLACIÓN extrema para la verdadera fe-y por lo mismo constituir un mismo frente de lucha, tanto contra las imposturas romanas como contra las falsedades de la FSSPX, sin embargo dan cabida en su seno con harta frecuencia al ‘espiritu de discordia’, el cual no deja de agitar las aguas de la división, mezclando con frecuencia, penosamente, las cuestiones doctrinales con mezquinas y oscuras motivaciones del ego. Ya lo decía hace más de dos décadas el Prof.Tomás Tello Corraliza, el cual advertía sobre el peligro que ya se cernía por aquellos años (1991) de que las divisiones interminables acontecidas en el ‘campo’ tradicionalista, alcanzaran también el sector sedevacantista. Decía pues: “Evitemos con todo ahínco y con la ayuda de Dios que suceda lo mismo en el bloque sedevacantista (Vid. I Cor.I, 10-13). Sólo cohesionados y en la unidad de la caridad podremos hacer daño al enemigo común, que es, no lo dudemos, el que fomenta las divisiones realizadas; por la buena cuenta que le tiene, conforme a la táctica del DIVIDE ET VINCES, cuyos resultados son siempre óptimos. Con acaloradas y apasionadas luchas intestinas, con las divisiones y subdivisiones, terminaríamos como nos dice San Pablo: “Si os despedazáis y devoráis unos a otros, tened cuidado no os aniquiléis vosotros mismos” (Ga´l., 5,15). A lo que el Prof. Tello agregaba: “Esta introducción viene a cuento por el peligro inminente de una escisión irreversible que se cierne sobre el campo sedevacantista, debido a las posiciones antagónicas y enconadas -virulentamente enconadas- adoptadas respecto de las consagraciones episcopales llevadas a cabo por Monseñor Thuc”. Para rematar, concluía con esta admonición: “OMNE REGNUM DIVISUM CONTRA SE DESOLABITUR, ET OMNIS CIVITAS VEL DOMUS DIVISA CONTRA SE NON STABIT” (Mt., 12, 25). 

En efecto, de entre todos aquéllos identificados, como hemos dicho, por el denominador común que es su afirmación de la VACANCIA DE LA SEDE ROMANA, se encuentran algunos que cuestionan la ‘licitud’ de las ordenaciones y consagraciones efectuadas en el seno del propio sector sedevacantista, cuando no les niegan ‘validez’, aun cuando las mismas se inscriben claramente en la plena CONTINUIDAD APOSTÓLICA. Tal género de impugnación, como lo decía el Prof. Tello, es la que dirigen en particular contra las consagraciones episcopales llevadas a cabo por Mons. Thuc, y las de la ‘línea’ que de él tiene origen, pero cuya validez y legitimidad, no obstante, han sido ampliamente probadas, en particular por el estudio conjunto llevado a cabo por (los exlefebvristas) Sanborn y Anthony Cekada, del cual se hace eco el propio Tello Corraliza. Y llevan adelante tales cuestionamientos, principalmente a partir del argumento, que dan por válido sin más, de que aquéllas carecen de la necesaria jurisdicción, debido a que no cuentan con las LETRAS APOSTÓLICAS de aprobación, o MISIÓN CANÓNICA otorgada en exclusiva por el romano Pontífice, único detentador, como se sabe, de la JURISDICCIÓN UNIVERSAL, de la cual dependen las jurisdicciones particulares que detentan los obispos. En efecto, es doctrina cierta de la Iglesia, siempre afirmada a lo largo de su milenaria vida, que sólo el Sumo Pontífice, el sucesor de Pedro Apóstol, posee la PLENITUD DE LA POTESTAD PARA ENSEÑAR LA VERDAD Y PARA GOBERNAR LA IGLESIA.

Esta potestad es la que se conoce habitualmente como PRIMADO DE JURISDICCIÓN, el cual abarca el poder PASTORAL y el poder de JURISDICCIÓN propiamente dicho [Journet]. De modo que estos poderes pastorales y jurisdiccionales, en virtud de la constitución jerárquica de la Iglesia, se transmiten HABITUALMENTE de la cabeza a los miembros de la Jerarquía, es decir del Papa a los obispos, Pero es preciso tener en cuenta que este orden jurídico, necesario y aun querido sin duda por Ntro. Señor para el buen gobierno de su Iglesia, PRESUPONE LA FE EN QUIEN DETENTA LA MÁXIMA AUTORIDAD MAGISTERIAL Y JURISDICCIONAL DE AQUÉLLA, es decir EL LEGÍTIMO SUCESOR DE PEDRO, pues dicho orden jurídico está justamente al SERVICIO DE LA FE Y DE LA TRANSMISIÓN DE LA GRACIA. Ahora bien, toda vez que la Sede romana se vea ocupada ilegítimamente por un usurpador, un falso papa -y a fortiori si esto acontece no por un breve lapso sino en forma continuada, como al presente- significando que está vacante PRECISAMENTE POR CAUSA DE HEREJÍA Y APOSTASÍA, esto es por el abandono de la fe católica y apostólica por cuenta de quien, sin embargo, aparece ‘de hecho’ sentado en la Cátedra de Pedro, resulta harto evidente que la jurisdicción de los obispos que CONTINÚAN LA CADENA DE LA APOSTOLICIDAD, adquiere plena validación y justificación en la medida que estos poderes, pastorales y jurisdiccionales, están orientados y ordenados, como fin propio -como lo enseñan los mejores teólogos- a “ENCAUZAR EL USO Y LA CONSECUCIÓN DE LA GRACIA”.

No hace falta aclarar que esta ausencia de suprema jurisdicción en la Iglesia, por la causa mencionada, de quien está llamado a detentarla, no tiene nada que ver con la temporaria carencia ocasionada por el interregno habido entre la muerte de un pontífice y la elección de su sucesor, pues en este caso la transmisión se verá impedida tanto tiempo cuanto dure la vacancia.

Desde otro ángulo, pero congruente con aquellos motivos de carácter teológico-jurídico, que a nuestro juicio por sí solos bastan para justificar la plena legitimidad y licitud de los mencionados ministerios episcopales, cuadra también una razón, la más esgrimida habitualmente, de carácter jurídico-teleológico, pues atiende al fin último de las leyes y normas, cual es el BIEN TRASCENDENTE. En este sentido, se juzga que el ESTADO DE NECESIDAD de la Iglesia da lugar a la EPIQUEYA, que en términos generales, consiste en HACER PREVALECER EN DETERMINADAS SITUACIONES DE EXCEPCIÓN LO QUE SE JUZGA JUSTO Y NECESARIO PARA EL BIEN ÚLTIMO, POR SOBRE LO QUE HABITUALMENTE SE TIENE POR LÍCITO. En apoyo de este juicio, se cita el testimonio de Santo Tomás, el cual en su “Tratado del juicio” (IIa.IIae., LX, art. V in fine), en el marco general de las relaciones entre la letra de la ley y el espíritu del legislador, o bien entre lo justo y lo legal, expone los límites que el BIEN FINAL perseguido por el legislador pone a la aplicación exacta de la letra de la ley. Adquiere así pleno sentido la frase del Cardenal Journet: “No es la Iglesia para la Jerarquía sino la Jerarquía para la Iglesia”. Como también: “Las grandezas de la Jerarquía están al servicio de las grandezas de la santidad”. En fin, nunca más plena de sentido que aquí la frase de Ntro. Señor, en repuesta a los fariseos que en su ‘ética de la letra’, veían a los discípulos como transgresores del precepto porque desgranaban espiga para comer en día sábado: “El sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mt., II, 27).

Quizás la conducta de estos impugnadores haya de entenderse como nacida de la ignorancia de los distintos NIVELES del Cuerpo Místico, que se traduce -como apuntábamos-en una subversión de la correcta relación entre el orden JURÍDICO-CANÓNICO, destinado por su propia naturaleza -insistimos- a “ENCAUZAR EL USO Y LA CONSECUCIÓN DE LA GRACIA”, y el nivel cultual y de la POTESTAS ORDINIS -con su congruente proferición de la fe en el plano teológico-doctrinal-, cuyo fin propio es la LAUS DIVINA Y LA DISPENSACIÓN DE LA GRACIA SOBRENATURAL. Por lo demás, en el caso particular del antiguo arzobispo de Hue, tales objeciones carecen de toda validez, pues conviene recordar que se le habían concedido por parte de Pío XI amplísimas facultades de Legado ‘a latere’, que incluían entre otras las de poder CONSAGRAR OBISPOS SIN EL EXPRESO MANDATO DE LA SANTA SEDE, y no habiéndose retirado nunca tales facultades, era lógico que decidiera hacer uso de ellas en una situación incomparablemente más crítica y grave que la de su Vietnam natal.

No obstante, las razones apuntadas más arriba a favor de la licitud de las ordenaciones en el ‘campo’ del sedevacantismo, mantienen su plena vigencia, en tanto que principios de alcance general, válidos pues para todos aquéllos que ejercen su ministerio al margen de Roma sede de falsos pastores, es decir los obispos que no cuentan con el ‘privilegio’ del ex arzobispo vietnamita.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

sábado, 26 de noviembre de 2016

CAMBIOS EN EL PADRENUESTRO: UN TRASTRUEQUE DOCTRINAL SO CAPA DE UNA TRADUCCIÓN MÁS ‘FELIZ’. FERNANDO ROQUÉ.




 Acerca del cambio introducido en la oración del Padrenuestro, consistente en la supresión de la palabra ‘deuda’ en la quinta petición,  para ser reemplazada por ‘ofensa’, cabe decir que la Iglesia, inspirada y guiada por el Espíritu Santo, ha tenido fundadas razones para mantener, desde sus mismos comienzos y durante casi dos mil años, la forma ‘tradita’, esto es, recibida de la Sacra Traditio. Examinemos pues esta ‘cuestión’, aunque sea en forma muy sucinta.
    Pareciera a primera vista, que se podría aducir como razón suficiente a favor de la redacción que la Iglesia transmitió desde siempre como verdadera -la que lee ‘deuda ‘-, el argumento de que la misma repite o ‘copia’ la versión evangélica del Padrenuestro, la que trae el Evangelio de San Mateo, pues la de San Lucas es más breve. En efecto, mientras esta última consta de cinco peticiones, la de San Mateo incluye siete.  Para más claridad, y en vistas a las explicaciones que siguen,  transcribo aquí ambas ‘versiones’ evangélicas.
    San Lucas: “Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación” (Luc.11, 2-4). Y San Mateo por su parte:“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdónanos nuestra deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del Mal”.
   Como vemos, en  la versión del primer Evangelio se habla de ‘deuda’, y no de ‘ofensa’; y en la versión lucana aparece el vocablo ‘pecado’ –por deuda-  en lo que pedimos que se nos perdone, y ‘deuda’ en relación con lo que tenemos que perdonar. Y si alguien objetara que estamos ante traducciones, susceptibles de perfectibilidad y por lo mismo sujetas a revisión, yendo al original vemos que en griego ‘oféilema’ significa precisamente eso: ‘deuda’.  Por eso mismo San Jerónimo en su traducción al latín, conocida como Vulgata,  puso  “debita nostra” y “debitoribus nostris” (“nuestras deudas” y “a nuestros deudores” respectivamente).
   Pero antes de aducir los fundamentos teológicos  que respaldan  la elección por parte de la Iglesia del vocablo en cuestión, vuelvo al principio del párrafo precedente, donde decía que la Iglesia parecería no haber hecho otra cosa que ‘copiar’ la letra del Evangelio, dando de esta manera por afirmado que la Iglesia estaría fundada en lo doctrinal, primariamente en la Escritura, al estilo de las pseudo religiones basadas en un libro, de las que el Protestantismo es un caso paradigmático. La realidad en cambio, es que la fuente doctrinal primera de la Iglesia es la Traditio Apostólica, entendiendo por tal el ‘totum’ –elenco completo-  de las enseñanzas que Nuestro Señor Jesucristo ‘entregó’ (tradidit) a sus Apóstoles, completadas tras la Ascensión, por las Revelaciones del Paráclito Divino: “El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn.14, 26). Y: “Mucho podría deciros aún, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará de lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir”. (Jn.16, 12-13).   Dicho de otro modo, lo escuchado por los Apóstoles de labios del propio Verbo eterno hecho carne, como ‘didakhé’ (doctrina) que viene de lo Alto, del seno mismo del Padre: “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado” (Jn.7, 16), o bien: “…porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, las palabras que yo hablo las hablo como el Padre me lo ha dicho a mí” (Jn.12, 49-50), acogido y guardado por los discípulos sin cambio alguno, es lo que ellos a su vez transmiten a sus sucesores.
   Así pues, es esta ‘didakhé,’ que el Verbo transmite a sus Apóstoles como palabra escuchada en el seno del Padre, la fuente primera de la ‘parádosis’ o ‘traditio’ apostólica. Queda pues claro, que la misma no sólo es anterior a la Escritura, sino que es fuente de la misma, punto éste impugnado abiertamente por Lutero, y negado implícitamente por sus secuaces del Vaticano II. Cabe aclarar no obstante, en primer lugar, que en todo caso el valor de fuente de la Verdad revelada que la Iglesia asigna al texto bíblico, es en tanto éste mismo resulta´testigo’ o una expresión calificada de la Traditio Apostólica, pues la redacción de aquél se estima tuvo lugar hacia el año 51, cuando la doctrina revelada, transmitida hasta ese momento sólo oralmente, encuentra su primera expresión escrita; y en segundo lugar, que aquella traditio primera encuentra de algún modo su continuidad, como tradición viviente, a lo largo de la vida de la Iglesia movida por el soplo del Paráclito Divino, y es la expresión de su continuidad en la unidad, esto es, sin ruptura alguna posible con su fuente.   
   Y yendo, tras este ‘excursus’, a las razones propiamente teológicas por las que en el Padrenuestro debemos con propiedad decir ‘deudas’, y no  ‘ofensas’,  trascribo primero un texto de Santo Tomás, el que con su habitual claridad declara: “A Dios le debemos lo que le hemos arrebatado de sus derechos. Es derecho de Dios que hagamos su voluntad, prefiriéndola a la nuestra. Arrebatamos a Dios su derecho cuando anteponemos nuestra voluntad a la suya; en eso consiste el pecado. Así pues, los pecados son nuestras deudas. Es consejo del Espíritu Santo que pidamos a Dios perdón por nuestros pecados; y por eso decimos: “Perdónanos nuestras deudas” (El remarcado me pertenece).
   En el mismo sentido, el Catecismo del Concilio de Trento –también conocido como Catecismo de San Pío V, porque fue este Papa el que lo aprobó-, en su  Parte 4ª, Cap. XIV, N° 12, bajo el título que reza “Qué debe entenderse con el nombre de deudas, según el sentido de la petición” dice:  “Seguirán después [está referido a los párrocos] el mismo método que creímos conveniente observar en las demás peticiones, para que comprendan los fieles qué significan aquí las deudas; … Y en primer lugar, conviene saber que de ningún modo pedimos se nos dispense del amor, que debemos absolutamente a Dios, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra inteligencia, pues la solución de esta deuda es necesaria para salvarnos. Incluyéndose también bajo el nombre de deudas la obediencia, el culto, la veneración y demás obligaciones de esta clase; tampoco pedimos que no se las debamos en adelante, sino que pedimos nos libre de los pecados, pues así lo interpretó San Lucas, que puso pecados en lugar de deudas, porque, al cometerlos, nos hacemos reos ante Dios y quedamos sujetos a las penas debidas, que satisfacemos o pagando o padeciendo; deuda de esta clase fue a la que se refirió Cristo Nuestro Señor por medio del Profeta: ‘Pagado he lo que yo no había robado’ (Ps. LXVIII,5). En virtud de estas palabras del Divino Verbo, puede entenderse que nosotros, no sólo somos deudores, sino que, además, no somos aptos para pagar (Luc. VII, 41,4), puesto que el pecador no puede por sí mismo satisfacer.”
   En estas palabras del Santo Concilio, descubrimos la honda significación doctrinal implicada en la palabra ‘deuda’, en el contexto de referencia. En efecto, sin temor a exagerar, podría decirse que toda la teología de la Redención, uno de los temas centrales en el vasto horizonte teológico de San Pablo, aparece  involucrada en esta categoría semántica de ‘deuda’, pues ‘redención’ es el substantivo correspondiente al verbo ‘redimere’, que significa justamente ‘recomprar’, ‘readquirir’, ‘rescatar’ algo pagando por ello. Y bien sabemos  lo que nos enseña el Apóstol como verdad de fe, que Cristo Jesús pagó por nosotros en la Cruz, rescatándonos así de la esclavitud del pecado y del dominio del Príncipe de este mundo. Abundan los pasajes escriturísticos al respecto, pero por amor a la brevedad bastará con citar un pasaje de la carta a los efesios: “En Él y por su sangre fuimos rescatados, y se nos dio el perdón de los pecados, fruto de su generosidad inmensa que se derramó sobre nosotros” (Ef. 1,7); y el segundo es de la carta a los colosenses: “Anuló el comprobante de nuestra deuda, la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la suprimió clavándola en la Cruz. Y, una vez despojados los Principados y las Potestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal” (Col.2,14-15).
   A la luz de lo expuesto, queda patente que la única razón que pudo mover a los autores del cambio analizado, no fue otra que la que motorizó todas las otras ‘mutaciones’ operadas desde el Vaticano II en adelante y hasta el presente, y que apuntan a abolir la Fe verdadera y destruir la Iglesia, por medio del ataque sistemático a todas sus expresiones: el culto, los sacramentos, la doctrina, la teología, las instituciones, los sacramentales,  las dignidades sacras, la disciplina, etc;  para colocar en su lugar un remedo, (no olvidemos que el demonio es el gran ‘mico’ de Dios), la contra-iglesia al servicio del Anticristo, no sólo en Roma  sino en toda la vastedad del orbe.
Pero frente a todo esto, a nosotros nos deben bastar estas palabras: “Tenemos, pues, un Sumo Sacerdote excepcional, que ha entrado en el mismo Cielo, Jesús, el Hijo de Dios. Esto es suficiente para que nos mantengamos firmes en la fe que profesamos. Nuestro Sumo Sacerdote no se queda indiferente ante nuestras debilidades, pues ha sido probado en todo igual que nosotros, a excepción del pecado. Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza al Dios de bondad, a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno”(Heb.4, 14-16). 

DIA DEL RESERVISTA DEL EJÉRCITO ARGENTINO 2016, REGIMIENTO DE INFANTERÍA 1 “PATRICIOS”.






LEY N° 19.349 ARTICULO 6.- Gendarmería Nacional está constituída, exclusivamente, por el personal que presta servicios en actividad. El personal retirado integra la reserva del Ejército.

Integra el Sistema de Defensa Nacional y el componente militar terrestre conforme a lo normado en la Ley Nº 23.554. : Caso concreto, fue su participación en la Guerra de Malvinas en el año 1982.(Ca Comandos 601 - Escuadrón Alacran)

"1938. Establecimiento y creacion de la Direccion General de Gendarmeria Nacional, con asiento en la Primera Division del Ejercito Argentino en Palermo".


miércoles, 23 de noviembre de 2016

GUILLERMO LASCANO QUINTANA. PRESIDENTE CLUB DEL PROGRESO.




En 1852 la sociedad Argentina se encontraba dividida en dos posiciones al parecer irreconciliables Urquicistas y Porteños, cuyos constantes conflictos dificultan el desarrollo del país; por esta razón, luego de la batalla de Caseros, Don Diego de Alvear en marzo de ese mismo año, convocó a cincuenta y seis vecinos de la ciudad de Buenos Aires y les propuso fundar un club cuyos objetivos fueran: “Desenvolver el espíritu de asociación con la reunión diaria de los caballeros más respetables tanto nacionales como extranjeros... uniformando en lo posible las posiciones políticas por medio de la discusión deliberada y mancomunar los esfuerzos de todos hacia el progreso moral y material del país”. Es con estos objetivos que el primero de mayo de 1852 se funda el “Club del Progreso”. Según una carta del fundador del Club publicada en el diario “la Tribuna” en 1853 no interesaban a los socios tan sólo los aspectos políticos, sino terminar “con la división y la desconfianza recíproca en que vivíamos”. Este objetivo se lograba a través de diversas actividades sociales, principalmente bailes y tertulias donde se encontraban las más importantes personalidades del momento. Este fue el carácter que mantuvo el club durante largo tiempo asimilando las nuevas costumbres de la ciudad e incorporando el deporte como otra de sus actividades, finalmente en los últimos años el funcionamiento del club se ha inclinado a la realización de actividades de tipo cívico culturales a través de debates, seminarios y conferencias. 

En Buenos Aires, el 25 de marzo de 1852, se efectuó el Acta de Fundación del Club del Progreso. Sus primeras autoridades fueron: Presidente: Diego de Alvear Vice -Presidente: Felipe Llavallol Secretario: Delfín Huergo Vocales: Francisco Chas, Mariano Casares, Santiago Calzadilla, Juan Martín Estrada, Félix Sánchez de Zelis, Ambrosio del Molino, Francisco Moreno, (Padre del Perito Moreno), José T. Martínez, Rufino de Elizalde y Gervasio A. de Posadas. Sedes A lo largo de su siglo y medio de vida el Club del Progreso ha tenido cuatro sedes. 

La primera de ellas se encontraba ubicada en la calle Perú 135. Luego, en 1857, el Club se trasladó al Palacio Muñoa en la calle Perú esquina Victoria (actual Hipólito Yrigoyen). Esta propiedad, uno de los primeros "palazzos" de estilo italianizante de la creciente Buenos Aires, fue construida por el ingeniero Edward Taylor para los hermanos Marcos y Miguel Moñoa, comerciantes vascos- donde se mantuvo hasta 1900. El edificio fue demolido en 1971. 

La tercera sede, inaugurada en 1900, se situó en la Avenida de Mayo 633, ubicación que marcó el apogeo del Club que era frecuentado por los más prestigiosos de la política, la cultura y la sociedad porteña y cuando comenzó a rivalizar con el Jockey Club. Esta espléndida sede, de estilo francés, fue construida por José C. Paz. Allí se mantuvo hasta 1941. La fachada de este edificio, luego de la mudanza del Club, fue transformada perdiendo sus características estéticas. 

Finalmente, en 1941, con los nuevos tiempos de Argentina, se instaló en su actual sede en la calle Sarmiento 1334, antigua residencia privada de un miembro de la familia Duhau construida por los arquitectos Lanús y Hary. 

SOCIOS HISTÓRICOS 

Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Marcos Paz, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca,Carlos Pellegrini, Luis Saenz Peña, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sanz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Irigoyen, Marcelo T. de Alvear, José Evaristo Uriburu, Roberto M Ortiz, Leandro N Alem, Vicente Fidel López, Francisco Pico, José María Gutiérrez, Lucio V. González, Aristóbulo del Valle, Miguel Cané, Lucio V. Mansilla, Estanislao del Campo, Eugenio Cambaceres, Tomás Casares, Estanislao Zeballos, Ángel de Estrada, Juan Agustín García, Cecilia Grierson, Tte. Gral. Pablo Riccheri. 

SOCIOS PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 

Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, Manuel Quintana, José Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, José Evaristo Uriburu, Roberto Marcelino Ortiz, Fernando de la Rúa, Raúl Ricardo Alfonsín (luego de su presidencia), y Mauricio Macri. 


Actualmente el jefe del Ejército Teniente General Diego Luis Suñer tambien es socio. 


Presidente actual es Guillermo Lascano Quintana

martes, 22 de noviembre de 2016

PRESENTACIÓN DE LA PROPUESTA DE ESTATUTO PARA LA CREACIÓN DE UNA CORTE PENAL LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE CONTRA EL CRIMEN TRANSNACIONAL ORGANIZADO. SESIÓN ACADÉMICA A CARGO GABRIELA MICHETTI, GERMÁN GARAVANO, PATRICIA BULLRICH, FERNANDO IGLESIAS Y CHRISTIAN CAO.





Gabriela Michetti Vicepresidenta de la Nación
Germán Garavano Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación
Patricia Bullrich Ministra de Seguridad de la Nación
Fernando Iglesias Director de la Campaña por la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe
Christian Cao Director de Juristas por la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe Requiere inscripción previa

Se ruega confirmar asistencia a: https://8sas.eventbrite.com

lunes, 21 de noviembre de 2016

LA NOBLEZA Y ALTIVEZ DEL GENERAL DON MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES.




Cuando el Virrey La Serna, mandó emisarios a ofrecer a Güemes en nombre de su soberano, un millón de pesos y títulos de marqués y grande de España, para conseguir del Héroe que abandonara la causa de la Independencia que defendía, Güemes dio fin a la entrevista con estas palabras: Decid al Virrey que, rico y noble por nacimiento, todo lo he sacrificado a la Patria y que no hay para mi, títulos de nobleza mas gloriosos que el amor de mis soldados y la estimación de mis conciudadanos. 

Gral. Don Martín Miguel de Güemes.


Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano Ph.D. Parentezco en con el General Don "Martín Miguel de Güemes". i. ISAAC3 ROQUÉ GÜEMES, b. 1846, Córdoba, Córdoba, Argentina; d. 29 de marzo 1920, Córdoba, Córdoba, Argentina. 10. ii. ENRIQUETA ROQUÉ GÜEMES, b. 1847, Córdoba, Córdoba, Argentina. iii. CONSTANCIA ROQUÉ GÜEMES, b. 10 1849, Córdoba, Córdoba, Argentina; m. PABLO C BELISLE, 09 Jun 1892, Córdoba, Córdoba, Argentina; Matrimonio: Nuestra Señora del Pilar 



domingo, 20 de noviembre de 2016

20 DE NOVIEMBRE: COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO, DÍA DE LA SOBERANÍA NACIONAL.






El 20 de noviembre de 1845, una fuerza naval anglo francesa, intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral. 

Rosas ordenó la defensa del río Paraná, ubicándose la principal fortificación en la Vuelta de Obligado y el encargado de la defensa del territorio nacional fue el general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. En la orilla derecha montó cuatro baterías artilladas con 30 cañones y con 160 artilleros, y detrás de ellos el Regimiento de Patricios. 

La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná. 

El daño que recibió la flota anglo francesa los obligó a anclar en la zona para reparar las naves y reconocer el coraje y la resistencia de las fuerzas criollas, y comprendieron que la intervención era un fracaso. Después de varios encuentros diplomáticos, en 1849 Southern por Inglaterra y en 1850 Lepredour por Francia, aceptaron las condiciones de Rosas para terminar el conflicto. Por el coraje criollo demostrado en esta batalla, conmemoramos el 20 de noviembre de 1845 como el día de nuestra Soberanía Nacional.