viernes, 30 de diciembre de 2016

Güemes, el incorruptible. Reseña distintas momentos de la vida en los que se aprecian los valores éticos que profesó.



Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano Ph.D. Parentezco en con el General Don "Martín Miguel de Güemes". i. ISAAC3 ROQUÉ GÜEMES, b. 1846, Córdoba, Córdoba, Argentina; d. 29 de marzo 1920, Córdoba, Córdoba, Argentina. 10. ii. ENRIQUETA ROQUÉ GÜEMES, b. 1847, Córdoba, Córdoba, Argentina. iii. CONSTANCIA ROQUÉ GÜEMES, b. 10 1849, Córdoba, Córdoba, Argentina; m. PABLO C BELISLE, 09 Jun 1892, Córdoba, Córdoba, Argentina; Matrimonio: Nuestra Señora del Pilar 


En un artículo publicado en el año 1973 por la Academia Nacional de Historia la Prof. Olga Chiericotti reseña distintas momentos de la vida de Martín Miguel de Güemes en los que se aprecian los valores éticos que profesó. Dice la autora: 

La victoria de Pezuela sobre Rondeau en Sipe Sipe el 29 de noviembre de 1815 parecía concretar las aspiraciones de Fernando VII de recuperar integralmente sus dominios en América del Sur. Vencedoras sus armas al norte y al sur del Perú, restaba sólo que se impusieran en las Provincias Unidas del Río de la Plata para que el triunfo fuera total. La batalla de Sipe Sipe había tenido lugar en la Intendencia de Cochabamba, una de las más septentrionales del ex Virreinato pero como no se observaba en las restantes Intendencias fuerza alguna en condiciones de enfrentar con éxito al vencedor de Rondeau, se descontaba la recuperación de todo el territorio comprendido dentro de la jurisdicción creada en 1778. Se contaba, además, con un fuerte y calificado refuerzo recientemente llegado de la península. No es de extrañar, entonces, que se efectuaran grandes festejos en España y América, con motivo de esta victoria, aparentemente concluyente. 

Seguramente Pezuela no debe de haber estado tan seguro de que ya habían desaparecido todos los grandes obstáculos. Sabía, por propia experiencia, que en la Intendencia de Salta un ejército del rey había sido detenido en 1814. Y que la detención se había efectuado en forma tan original que él mismo se encontró en la impotencia. Sin duda recordaría la información que en aquella ocasión remitió al virrey Abascal expresándole que Güemes y sus gauchos se negaban a dar batalla decisiva y que el arbitrio para reprimir y castigar estos insultos sería el oponer gauchos a gauchos con refuerzo de buena tropa de fusil. 

Pero, a principios de 1816 un conflicto dentro de las Provincias Unidas redundaría en beneficio de las fuerzas hispanas y pudo haber sido para el vencedor un excelente complemento del triunfo en Sipe Sipe: la invasión a Salta del ejército de Rondeau. Felizmente el conflicto entre Güemes y Rondeau fue eliminado con el Acuerdo de los Cerrillos, firmado el 22 de marzo de 1816, aunque quedando perjuicios para Salta que Güemes se encargó de señalar. El 2 de mayo de 1816 se dirigía al Congreso de Tucumán expresándole que necesitaba –entre otras cosas- ganado y granos que aliviasen a la provincia de la escasez de recursos a que la habían reducido las tropas del Ejército Auxiliar. En junio de 1816 el Director Juan Martín de Pueyrredon dispuso el retroceso del Ejército Auxiliar hasta Tucumán y que Güemes quedara en la Intendencia de Salta como Comandante General de la Vanguardia, la cual estaba formada por los gauchos salto jujeños. De manera que se repetía lo de 1814, pero con la variante de que ya no retornaría más –ni a la Intendencia de Salta ni al Alto Perú- el Ejército Auxiliar. 

El ejército de Pezuela se dedicó, después de Sipe Sipe, a consolidar sus posiciones en todo el territorio altoperuano. Cumplida esta misión se proponía Pezuela avanzar sobre Jujuy y Salta, cuando recibió la orden de hacerse cargo del Virreinato del Perú, reemplazando a Abascal. Con tal motivo entregó el mando del ejército al general Juan Ramírez y Orozco y partió hacia Lima. 

Mientas Ramírez y Orozco esperaba en Cotagaita los refuerzos que habían llegado de España y que, a las órdenes del mariscal José de la Serna, venían destinados al Alto Perú, ordenó que su vanguardia avanzara sobre la Intendencia de Salta. El 13 de abril de 1816 penetró la vanguardia en Tarija al mando de su jefe, el general Pedro Antonio de Olañeta, de donde luego pasó a Yavi. Olañeta inició un lento pero sostenido avance por la quebrada de Humahuaca, aunque hostigado siempre por diversas partidas de gauchos que respondían a las directivas del coronel Bonifacio Ruiz de los Llanos. 

En esas circunstancias Olañeta y su cuñado, el coronel Guillermo Marquiegui, intentaron demostrar a Güemes lo ventajoso que le sería abandonar las filas patriotas y apoyar al ejército real. Olañeta y Marquiegui residían en Jujuy cuando don Baltasar Hidalgo de Cisneros cesó en el cargo de Virrey del Río de la Plata. El primero era español de origen pero llevaba muchos años radicado en América, mientras que Marquiegui era jujeño. Ambos jefes escribieron a Güemes. Marquiegui se ensaña con los porteños, a quienes califica de infames y viles. Güemes, equilibrado y medido, expresa que ‘la causa que sostengo es justa y santa y aunque sea sin concurso de otras naciones, he de vencer o morir’. 

Olañeta es severo en su carta con los hombres de Buenos Aires, a los que primero llama ‘seductores’ y ‘mandones’ y luego ‘inconsecuentes’ e ‘ingratos’- pero el jefe de la vanguardia realista dice algo mucho más fuerte. Trata de asesinos, ladrones y bandidos a los gauchos de Güemes. 

En la primera parte de su respuesta Güemes se limita a decirle a Olañeta lo que le dice a Marquiegui: ‘no quiero favores en perjuicio de mi país, este ha de ser libre a pesar del mundo entero’. Remata el concepto diciendo: ‘todos estamos dispuestos a morir, primero, que sufrir por segunda vez una dominación odiosa, tiránica y execrable’. 

En la segunda parte está presente la indignación de Güemes por el insulto de Olañeta a sus gauchos. Comienza desafiándolo a que concrete su amenaza de efectuar una guerra de guerrillas (es decir análoga a la que Güemes hace); continúa diciéndole que sólo el que nació sin principios se vale de medios tan rastreros e inicuos como los por el utilizados; y concluye sosteniendo: ‘yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos sino de tiranos que quieren esclavizarlos. Con éstos únicamente los espero a Ud. a su ejército y a cuantos mande la España’. Y cumplió su palabra. 

Con sus gauchos, Güemes batió no solo a la vanguardia de Olañeta sino a todo el ejército de La Serna con sus regimientos de Extremadura, Cantabria, Húsares y Dragones. El 24 de setiembre de 1816 Güemes se dirigía a Belgrano, dándole cuenta de la situación de la Intendencia como así también de los intentos de Olañeta y Marquiegui. En las contestaciones a Marquiegui y a Olañeta, Güemes expresa que tan sólo la muerte podrá evitar que siga combatiendo hasta la victoria final. En la comunicación a Belgrano también consigna expresamente el mismo concepto. Y ratificó con los hechos tales declaraciones al combatir ininterrumpidamente hasta su muerte. Pero lo trágico fue que murió en combate cuando ya se insinuaba el triunfo definitivo. ¡Esa victoria de América Independiente por la que tanto había luchado y que, como dice el historiador Bernardo Frías, es fundamentalmente la obra de Bolívar, San Martín y Güemes! El Observador Americano, periódico que se editaba en Buenos Aires y que dirigía el doctor Manuel Antonio de Castro, transcribía en su número 10 de fecha 21 de octubre de 1816 las cartas de Marquiegui y Olañeta y las respuestas de Güemes. 

Sostenía el periódico que suspendía la inserción de notas relacionadas con el gobierno federal ‘a fin de dar al público en este número las cartas seductoras de los jefes de la vanguardia del Ejército de Lima al Sr. Coronel Güemes y sus contestaciones, dignas del justo elogio de sus compatriotas’. El fracaso de los intentos de Olañeta y Marquiegui en el sentido de conseguir la adhesión de Güemes no desalentó a los jefes realistas. Convencidos de que no les quedaba otro recurso sino el de las armas, ambos se dedicaron con ejemplar tenacidad a luchar contra Güemes y sus gauchos. En todas las invasiones que Jujuy y Salta sufrieron hasta la muerte del prócer, Olañeta y Marquiegui estuvieron en la vanguardia. 

Fieles servidores del rey Fernando VII y excelentes conocedores de la región, fueron siempre peligrosos adversarios. Marquiegui fue el jefe de la avanzada que quiso aprovechar la guerra entre Güemes y el gobernador de Tucumán para sorprender a los saltojujeños y que, atacado imprevistamente por Gorriti el 27 de abril de 1821 en las proximidades de la ciudad de Jujuy, cayó prisionero del gobernador delegado de Salta con toda su gente. 

Por su parte, Olañeta fue quien ordenó al teniente coronel José Maria Valdés que tomara Salta por la ruta de El despoblado y que tuvo un éxito mayor que el inicialmente previsto: herir mortalmente a Güemes, liberar a Marquiegui y demás prisioneros del 27 de abril, y posibilitar el armisticio que desde 1820 pretendían los realistas. La expedición de San Martín al Perú por el Océano Pacífico y la proyectada marcha de Güemes con el Ejército de Observación por el Alto Perú, que hubiera significado tomar a los realistas entre dos fuegos, intranquilizó a Pezuela. 

El 5 de octubre de 1820 Pezuela se dirigía al general Juan Ramírez y Orozco diciéndole: La primera diligencia deberá ser enviar un parlamentario a Güemes, que es el jefe más inmediato a la línea de operaciones de ese ejército, con un oficio en el que al mismo tiempo que se le anuncia la jura de la Constitución por S.M. y sus pacíficas miras respecto de la América, se le convide a la negociación y se le proponga desde luego una suspensión de las hostilidades, ofreciéndole, si se niega a admitirlos, enviarle comisionados que traten con él, si no reconoce superior; o de lo contrario con la autoridad a que se halle subordinado en el día, sirviendo al efecto de norma el que yo pasé a San Martín… Nada debe omitirse para ganar a dicho Güemes, cuya reunión a nuestro partido traerá la incalculable utilidad que V.E. conoce muy bien por su rango y por el grande influjo que tiene entre sus compatriotas: su permanencia por tiempo ilimitado en el mando del distrito que tenga a sus órdenes, la conservación de todas las distinciones y prerrogativas y otras propuestas con que se le asegura una fortuna brillante, pudieran reducirle a la sumisión, si sagazmente se procura penetrarle de la fugacidad y vicisitudes a que está expuesta su actual representación. 

A su vez, en las instrucciones que Pezuela entregó a sus comisionados, también de fecha 5 de octubre de 1820, se lee en el punto 7º: Se autoriza a los señores comisionados para proponer y asegurar a los jefes o mandatarios de los pueblos disidentes que cuantas ventajas personales fueran capaces de excitarlos de que tomen parte y entren en el convenio que se trata de ajustar, sin perdonar al efecto dispendio ni sacrificio alguno de honores y prerrogativas, y sobre todo tratarán de ganar por todos los medios posibles al Jefe de la Provincia de Salta, don Martín Güemes, pues la incorporación de éste en nuestro sistema acarrearía ventajas incalculables por su rango y por el gran influjo que ha adquirido sobre los pueblos de su mando. La entrevista de los comisionados del Virrey del Perú con Güemes se llevó a cabo en Horcones, una estancia de propiedad de don José Ignacio Gorriti, situada a 150 km al sur de la ciudad de Salta. Gorriti era amigo y consejero de Güemes.

Además, desde el 16 16 años difundiendo la más original y la menos conocida gesta emancipadora de América 1816-2016: Gloria y honor a los Forjadores de la Independencia de diciembre de 1820 estaba de gobernador delegado con motivo de la expedición que Güemes debía conducir al Alto Perú. 

Los comisionados fueron rechazados pero Pezuela no se daba por vencido. Quería a toda costa neutralizar a Güemes. El general Ramírez y Orozco se dirigía en abril de 1821 (en nombre del virrey La Serna) a comisionados especialmente designados requiriéndoles que tratasen con Güemes la pacificación de la provincia de Salta. Pero el 28 de mayo de 1821 Olañeta les comunicaba a los comisionados que Salta había sido tomada por los opositores a Güemes y que era necesario suspender las gestiones hasta saber si hay cabeza con quien tratar.

Los comisionados se dirigieron entonces a Ramírez, el 12 de junio de 1821 –ya Güemes mortalmente herido- transcribiéndole el oficio de Olañeta. El 7 de junio de 1821 había ocurrido la llegada sorpresiva a Salta del teniente coronel José María Valdés, la herida mortal de Güemes y el comienzo de la agonía del prócer en Cañada de la Horqueta. Hasta el lecho de muerte de Güemes llegaron los delegados del coronel Marquiegui, quien había sido liberado por Valdés y había tomado el comando de las tropas del rey. 

En conocimiento de que Güemes había sido herido, el jefe realista le envió parlamentarios ofreciéndole médicos, honores, cargos y garantías. Por toda respuesta Güemes rechazó indignado el ofrecimiento y requirió del coronel Jorge Enrique Widt que se hiciera cargo de las milicias gauchas y jurara sobre su espada que proseguiría la lucha contra el común enemigo hasta el triunfo total y definitivo. Aún moribundo, Güemes –el incorruptible- ratificaba su entrega total y sin límites a la gran causa de la emancipación de América. 

En su artículo la Prof. Chiericotti realiza una apretada y concreta síntesis de algunos pasajes de la vida de Güemes con los que legó a la posteridad el valor más alto que profesó: la incorruptibilidad.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Los Patricios de Buenos Ayres, no faltamos a la obligada cita de honor con su antiguo y primer enemigo, el invasor inglés.




Mi abuelo chozno, el Tcnl D José María Rojas Argerich. Fué Soldado en la primer escuadra del Regimiento de Patricios, combatió en la primera y segunda invasión inglesa ya con el grado de Cabo, luego fué Guerrero de la Independencia Argentina. Hoy el Batallón de Arsenales 604 lleva su nombre.

Ciento setenta y seis años después de su creación, participamos en esta oportunidad con una Subunidad la Compañía de Infantería A “Malvinas", que fue agregada al regimiento de Infantería Mecanizado 6 “General Viamonte”, como Compañía C de la mencionada Unidad.

A nuestro arribo a las Islas Malvinas, el día 13 de Abril de 1982, la Compañía se reunió en inmediaciones del Aeropuerto de Puerto Argentino El 14 de Abril la segunda, y tercera Sección, se integraron al Regimiento de Infantería 25, formando parte del dispositivo de Defensa de Puerto Argentino, mientras que la Primera, y la sección Apoyo, fueron asignadas a la defensa del aeropuerto. 

El 19 de Abril, el Jefe de Compañía Capitán Humberto Hugo Pascualetti recibió la orden de reintegrarse al Regimiento de Infantería Mecanizado 6, situación en la que permaneció hasta la finalización del conflicto. 

Con la misión de defender Puerto Argentino, la Compañía de infantería “A” “Malvinas integradas por cuadros y soldados de la Compania A "Buenos Ayres” , "B Curipayti", "C 25 de Mayo" "D" "Suipacha" donde pertenecia Claudio Bastida y La Compañia Comando y Servicio fueron agregadas a la (”C” del Regimiento de Infantería Mecanizado 6), ocupó posiciones defensivas, con frente hacia Phillips Foin y a Reckeribay, hasta la rendición del 14 de junio de 1982. El grueso del Regimiento, marchó a Comodoro Rivadavia, constituyéndose en uno de los elementos defensivos del Subsector Centro (Comodoro Rivadavia - Caleta Oliva). 

En el marco de esta misión, el Regimiento de Infantería 1 “Patricios” otorgó su acostumbrada y generosa cuota de sangre a la gesta, al recibir la orden de destacar nuevamente personal y material la Islas. Producido su arribo, el 8 de junio de 1982, la fracción se desplazó para ocupar una posición próxima al Regimiento de Infantería Mecanizado 7. El 12 de Junio durante el combate de Monte Longdon, el Patricio Claudio Alfredo Bastida, abastecedor del equipo MAG muere al ser alcanzado por fuego de morteros ingleses y cuyo apuntador de ese equipo el Patricio Marcelo Orfanoti cae herido, renovando así el compromiso de honor de los Patricios. 

Cabe destacar que el Patricio Claudio Bastida fue exceptuado de realizar el Servicio Militar por ser único sostén de madre viuda, ofreciéndose voluntariamente a cumplir con el llamado de la Patria.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Trump, Putin both seek to boost their nuclear capability.




(CNN) President-elect Donald Trump signaled Thursday that he will look to "strengthen and expand" the US's nuclear capability hours after Russian President Vladimir Putin pledged to enhance his country's nuclear forces. 

The exchange appeared to raise the prospect of a new arms race between the two nuclear superpowers, which between them boast more than 14,000 nuclear warheads, the still deadly legacy of their four-decades long Cold War standoff. But the comments by Putin, who is presiding over a project to restore Russia's lost global power and influence, and Trump, who will shortly become the US commander-in-chief, did not spell out exactly what each side is proposing or whether a major change of nuclear doctrine is in the offing. 

Trump weighed in with a tweet just hours after Putin spoke following a meeting with his military advisers to review the activity of the past year. 

"The United States must greatly strengthen and expand its nuclear capability until such time as the world comes to its senses regarding nukes," Trump wrote. 

It was not immediately clear if the President-elect is proposing an entire new nuclear policy that he would begin to flesh out once he takes office next year. 

Trump could also be referring to plans to modernize the current US nuclear arsenal that are currently underway and will cost hundreds of billions of dollars. The Obama administration has outlined a plan to modernize delivery systems, command and control systems and to refurbish warheads in the US nuclear triad -- the US force of sea, airborne and missile delivered nuclear weapons.

*El Cte Pr (R) Dr D Carlos Gustavo Lavado Roqué Ph.D, es Diplomado en Defensa Nacional, Posgrado Internacional en Protección Radioógica y Seguridad Nuclear (OIEA), se desempeñó durante siete años como: Delegado por la Gendarmería Nacional Argentina, en el Comité Asesor en Protección Física de Instalaciones y Materiales Nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A.). Participando en la confección de la Norma de Protección Física de Materiales e Instalaciones Nucleares (AR 10.13-1). Oficial de Enlace de Gendarmería Nacional Argentina ante la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A.), Oficial de Enlace de Gendarmería Nacional Argentina ante la Autoridad Regulatoria Nuclear (A.R.N.).todos dependientes de la Presidencia de la Nación. Participó en representación de la República Argentina en la “International Conference On Security Of Material-Mesures To Prevent, Intercept And Respond To Ilicit Uses Of Nuclear Material And Radioactive Sources” organizado por la IAEA, e INTERPOL el 07-11MAY01 en Stockholm, Sweden. Fué Jefe de la Div Seguridad de Objetivos Nucleares y Estratégicos que custodia la Gendarmería Nacional Argentina.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL PALACIO DEL CORONEL FERNANDEZ, BARRIO GENERAL PAZ CÓRDOBA, LO CONSTRUYÓ EL ING. DON JUAN CONSTANTINO ROQUÉ FRUCANSON ( MI TATARABUELO), AHORA LA CASA ES PATRIMONIO HISTÓRICO SU ARQUITECTURA NO SE PUEDE MODIFICAR.




Mensaje de Don Eduardo Luís Aprea Garcia a M. Soledad Roqué Ferrero

"Soy M. Soledad Roqué Ferrero, hija de Juan Carlos Roqué, Nieta de Juan Antonio Roqué Araoz y bisnieta de S.E. Ing Don Carlos Rosendo Roqué y González Vélez Sársfield 1-3-1845/5-5-1905) casado en segundas nupcias con Doña Isabel Aráoz de La Madrid Alfaro."
Eduardo Luis Aprea García
"Soledad: la Casona conocida actualmente con el nombre del palacio del Coronel Fernández, pude ver fotos de la familia Roqué del año 1900, hace mas de 30 años; en esa casa-palacio -también vivió el señor Augusto López, fundador del Barrio General Paz, por el año 1870 (aproximadamente) en sus comienzos la actual avenida 24 de septiembre era la avenida Unión, el o los constructor/es de esa casa-palacio fueron arquitectos Franceses, de acuerdo a lo que me comento la señora Roqué Nuñez (hija de Guillermo Roqué 1871 o Julio Roqué 1873), recuerdo que decía que era Roqué y otro apellido que no recuerdo (Ing. Don Juan Constantino Roqué Frucanson), que vino de francia, la señora estaba casada con el señor Leonardi, decía esta señora, que fue su abuelo Roqué el Constructor (Ing. Don Juan Constantino Roqué Frucanson), ella aseguraba que estaba en una foto del año 1903 o 1910, muy pequeña. con familias de Augusto López y Roqué, eso fue lo que me comento y pude corroborarlo cuando yo ingresé a la casa hace mas de 30 años, había varias fotos, junto con distinciones que le habían entregado al General Paz, Toda o parte de la historia la puedes ampliar consultando en la biblioteca que se encuentra entre la calle Lima y Félix Frías; ellos publicaron un libro.
Ahora la casa es patrimonio histórico y no se puede modificar su arquitectura, para más datos, al lado de esa Casa, sobre la calle Félix Frías, hay una construcción similar, pero construida años después, más moderna, la ocuparon después del año 1944, familias que eran austriacas o alemanas, y a 100 metros estaba el consulado Suizo, una monumental obra de arte con planta baja y tres pisos, declarada monumento provincial.
saludos 

Eduardo
eduardoaprea@


Este Palacio se encuentra en la esquina de la avenida 24 de septiembre y calle Félix Frías, justo al frente de Plaza Alberdi. 



DOÑA ROSARIO PADILLA DE ARÁOZ ZAVALETA .




Doña Rosario Padilla, casada con Don Abraham Aráoz Zavaleta (sobrino del cnel. D. Bernabé Aráoz, héroe de las batallas de Tucumán y Salta). D. Abraham era hijo de D. Gregorio Aráoz Córdoba y de Doña Gabriela Zavaleta Ruiz de Huidobro.

VETERANOS DE LA FRONTERA. SALUTACION PARA LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO. DEL COMANDANTE GENERAL (R ART-84). D JORGE ALBERTO HOGALDE, SECRETARIO DE ENLACE PERSONAL RETIRADO Y PENSIONADO DE GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA.



lunes, 19 de diciembre de 2016

Personaje de nuestra historia. Dr Cosme Mariano Argerich.




(Buenos Aires, 26 de septiembre de 1758 - íd., 14 de febrero de 1820) fue un médico argentino de destacada actuación durante y después de la Revolución de Mayo. 

Era hijo del cirujano militar Francisco de Argerich, catalán afincado en el virreinato del Río de la Plata. Viajó a España a estudiar medicina, y se recibió en la Real y Pontificia Universidad de Cervera, con el título de "Doctor en Medicina del Gremio y Claustro" en 1783. 

De regreso a Buenos Aires, en 1794 fue nombrado examinador del Protomedicato, institución oficial que nucleaba a los médicos de la ciudad. También ejerció la medicina en forma privada y pública, ayudando en algunos hospitales organizados por las órdenes religiosas y en el Colegio de Huérfanos. Desde 1802 dictó la cátedra de medicina en el protomedicato. 

Participó en la lucha contra los brotes de viruela en 1794 y 1796. Publicó un artículo en el Telégrafo Mercantil, donde recomendaba recurrir a la vacunación antivariólica. En 1805 introdujo las primeras vacunas contra la viruela; éstas eran importadas indirectamente de Gran Bretaña a por medio de una esclava negra traída por un buque portugués. Argerich y Saturnino Segurola vacunaban sin cargo a cuantos se presentaran a recibirlas. 

Actuó en las invasiones inglesas como oficial del segundo escuadrón de Húsares, pero en cuanto comenzaron las batallas, se destacó como cirujano, para atender a los heridos. Ayudó tanto a criollos como a ingleses por igual, y fue nombrado médico jefe del Hospital de la Caridad. Participó en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 y se pronunció contra el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Después de la Revolución de Mayo sirvió como jefe del Protomedicato. 

En 1812, junto con Luis José de Chorroarín y Diego Estanislao Zavaleta, compusieron un plan de estudios generales y de educación pública, que resultó impracticable. Se le encomendó que proyectara otro más reducido, limitado solamente a los estudios médicos, que la Asamblea del Año XIII aprobó para la Facultad de Medicina, que no había sido creada aún como tal. A solicitud de la misma Asamblea transformó la Facultad en otra institución de urgente necesidad en aquel momento, a la que se conocería como "Instituto Médico Militar", del cual nombrado director. Allí se formó una generación de médicos porteños. 

Desde 1813 se desempeñó como cirujano del Ejército del Norte, acompañando al general Manuel Belgrano y asistiendo a los heridos de las batallas de Tucumán y Salta. Proyectó un Reglamento de Medicina Militar. 

En 1816 regresó a Buenos Aires, debido a su mala salud. Proveyó al general José de San Martín de los insumos médicos y sanitarios para las campañas a Chile del Ejército de los Andes. Pasó el resto de su vida enseñando medicina, y organizó la sanidad del puerto. 

Falleció en Buenos Aires en febrero de 1820, a los 62 años de edad, dejando tres hijos tan destacados como él: el médico Francisco Cosme Argerich (n. 1788 - m. 1846), el sacerdote canónigo de la Catedral Juan Antonio Argerich y el coronel Luis Argerich, además de un nieto también médico llamado Juan Antonio Argerich (n. 1836 - m. 1905). Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

José María Rojas Argerich, hijo de Don Juan de Rojas y de Doña Juana Josefa Argerich, padre de Dolores Rojas de Ruíz, abuelo de José María Ruíz Rojas, bisabuelo de Laura Ruíz de Lavado, esta última , Madre de Don Juan Carlos Lavado Ruíz y abuela de Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano Comandante Gran Maestre y Fundador de la Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola". Fueron tres hermanos todos ellos guerreros de la independencia. (Cnl D Juan Ramón Rojas Argerich y Cnl D Manuel Patricio Rojas Argerich).



domingo, 18 de diciembre de 2016

Las Invasiones Inglesas - Capítulo 12: De Colonia a Ensenada. VIDEO. Combatió mi abuelo chozno, el Tcnl D José Maria Rojas Argerich.




Whitelocke llega al Río de la Plata y se pone al frente de la nueva invasión a Buenos Aires. Sus fuerzas son imponentes, diez mil soldados, diez veces más que el ejército de Beresford un año antes. Nada parece indicar que la ciudad pueda resistir este ataque.


José María Rojas hijo de Don Juan de Rojas y de Doña Juana Josefa Argerich, padre de Dolores Rojas de Ruíz, abuelo de José María Ruíz Rojas, bisabuelo de Laura Ruíz de Lavado, esta última , Madre de Don Juan Carlos Lavado Ruíz y abuela de Don Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano Comandante Gran Maestre y Fundador de la Orden de los Caballeros de Su Santidad el Papa "San Ignacio de Loyola". Fueron tres hermanos todos ellos guerreros de la independencia. (Cnl D Juan Ramón Rojas Argerich y Cnl D Manuel Patricio Rojas Argerich).